Bricolage
Última actualización 01/03/2006@00:00:00 GMT+1
En medio de la mayor de las sorpresas y en pleno retorno de vacaciones, El Corte Inglés anunció la que ha sido la noticia bomba de estos últimos meses: la entrada del poderosísimo grupo en el sector del bricolage.
La nueva enseña tiene ya incluso nombre: Bricor. Y, según todas las informaciones, parece que inaugurará en primer lugar en Barcelona, Madrid, Valencia y Sevilla. El propio presidente del grupo, Isidoro Alvarez, afirmó durante el anuncio de esta nueva estrategia que la apertura de las primeras tiendas Bricor es inminente.
De todos modos, para quienes tengan buena memoria, el interés de El Corte Inglés por el bricolage viene de lejos. Ya en 1994, la cadena creó la enseña Bricor y registró la marca. Pero nunca se llegó a abrir ningún establecimiento.
Probablemente, porque en aquel momento se detectó que el sector no estaba aún suficientemente maduro. Hoy, con un mercado en boga, ya es otro cantar.
Pero, ¿con qué objetivo entra El Corte Inglés en el sector del bricolage? Con el de competir, directamente, con Leroy Merlin, líder en el mercado español, sobre todo tras la compra de AKI. Ahora, el imperio de Isidoro Alvarez quiere hacerle sombra al grupo francés.
Por lo menos, puede decirse que experiencia en diversificación de actividades no le falta al grupo.
Aunque su buque insignia sigan siendo los almacenes El Corte Inglés, el grupo se ha ido introduciendo, con mejor o peor fortuna, en sectores tan diversos como los viajes, los seguros, las telecomunicaciones o las tiendas de conveniencia.
Por las opiniones recogidas, hemos constatado que el sector valora positivamente la entrada de El Corte Inglés en el bricolage, dado que ello favorecerá el crecimiento del mercado.
Siguiendo con la gran distribución, se confirma que, tras diferentes reuniones con Leroy Merlin, la Asociación de Distribuidores de Ferretería y Bricolage (ADFB) podría integrar en su seno a la importante multinacional francesa en un futuro próximo.
Muy probablemente antes de final de año podrá confirmase con seguridad esta noticia, que supone unir los esfuerzos de los once socios que ya tiene la asociación con los de la poderosa multinacional, uno de los principales actores del sector del bricolage a nivel mundial.
La ADFB ha manifestado, desde su creación, un gran dinamismo, que se traduce en un buen número de proyectos en marcha.
Y es que esta asociación nació siendo ya fuerte: se creó a iniciativa de diez asociados, entre ellos las principales cadenas, cooperativas, y centrales de compras, y solamente Bigmat se ha añadido posteriormente.
Cambiando de tercio, la federación europea de fabricantes de bricolage, Fediyma, muestra una constante simpatía por nuestro país. No en vano, somos el mercado europeo de bricolage que más crece en estos momentos.
Pero, al margen de todo ello, lo cierto es que la asociación ha elegido la próxima celebración de Eurobrico como marco para realizar una importante reunión a puerta cerrada con todo el board de la asociación. Es decir, presidentes y directores generales de las diferentes asociaciones europeas que conforman la federación.
Y, sin dejar la federación, señalemos que el último Forum Fediyma, celebrado a mediados de septiembre en Bruselas, ha dejado un cierto sabor rancio entre algunos asistentes a la importante reunión. No fueron pocos los inscritos que detectaron un sensible bajón en el nivel de los conferenciantes y en el contenido de las ponencias. Algunos incluso manifestaron sus reservas acerca de si asistirán al Forum en posteriores ediciones.
Otra noticia que ha ocupado nuestra atención en los últimos meses es la entrada en vigor de la polémica Ley sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.
En el sector del bricolage, están plenamente afectadas todas las máquinas electroportátiles y, tanto distribuidores como fabricantes, manifiestan su completo desconocimiento de la ley y su sensación de que se ha publicado por sorpresa y de una manera precipitada.
Otra decisión administrativa que podría afectar de pleno al sector es el levantamiento de la veda para los centros comerciales de bricolage en Catalunya. Este formato de establecimiento se ha salvado de milagro y, para los establecimientos "do-it-yourself", no será exigible su instalación en lo que la Generalitat denomina centros urbanos "consolidados".