Sanitaristas
La tarifa energética de la
porcelana cerámica aumenta
casi un 70%
Última actualización 01/03/2006@00:00:00 GMT+1
A los múltiples retos que debe hacer frente la industria de la porcelana sanitaria para mantener su competitividad hay que sumar uno nuevo que comparte con el conjunto de la industria cerámica. Se trata de la desaforada subida que en 2005 ha registrado la materia prima energética esencial en su proceso productivo: el gas natural. Un incremento que con las nuevas tarifas que se establecerán a lo largo del año 2006 rozará el 70%.
La industria consume el 60% del gas (sin contar las necesidades de las centrales eléctricas) y se estima que en el año 2006 pagará 4.987 millones de euros por este hidrocarburo, nada menos que 1.293 M/eur. más que en 2005 (a la espera de nuevas revisiones de precios, previsiblemente alcistas).
El punto crucial de esta difícil situación es cómo gestionarán las empresas cerámicas este drástico incremento de sus costes de fabricación. En otras palabras, la elección entre rentabilidad y competitividad que tendrán que afrontar todas las industrias afectadas, si bien es evidente que en el mejor de los casos sólo podrán repercutir en el precio de su producto final una pequeña parte del incremento de sus costes energéticos.
Y en el trasfondo de esta situación, el viejo debate sobre la insuficiente “liberalización” del mercado del gas (y de si su principal operador, Gas Natural, abusa o no de su posición dominante).
Este es, efectivamente, el punto de vista que sostiene ASCER, la patronal del sector azulejero (principal consumidor de este hidrocarburo en el sector cerámica), que en diciembre trasladó sus quejas directamente al ministro de Industria José Montilla. Algunas empresas de pavimentos y revestimientos cerámicos ya han adquirido una comercializadora de gas local con el objetivo declarado de –intentar- romper el actual oligopolio.
El consumo de gas del sector cerámico nacional (el 80% del cual está ubicado en Castellón) asciende a 18.000 gigavatios hora al año (GWh/año), es decir, el 20% del consumo de gas de la industria española. Según ASCER, el incremento de tarifas elevará la “factura” gasista de la industria azulejera de unos 350 millones de euros en el año 2005 a más de 500 en el 2006. Eso implica que desde enero de 1995 a enero de 2006 el gas habrá subido un 66%.
Los nuevos precios del gas pueden incrementar la factura de cada industria azulejera en una media de 2 o 3 millones de euros al año. De momento, el costo del gas ha pasado de ser el 8,5% al 18% del coste de explotación. Se estima que sólo este incremento de costes energéticos obliga a revisar al alza el coste de fabricación del metro cuadrado en porcentajes medios del 10%. Si a esto se suma la actualización anual de tarifas y la repercusión del transporte en el distribuidor (en torno al 2% por carburantes), la subida media se situará en el 12%.
Según el presidente de ASCER, Fernando Diago, la actual situación es de “desastre” porque aunque una parte de ese incremento se repercuta en el precio final de las baldosas cerámicas, es evidente que “se va a reducir de manera notable los estrechos márgenes de beneficios actuales y algunas firmas pueden entrar en cuentas negativas, que produzcan un descenso de la actividad y la pérdida de puestos de trabajo”.
Atentado a la competitividad
Por su parte, Miguel López, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Cerámica Sanitaria (ANFACESA), y gerente de Cerámicas Gala, coincide en que el crecimiento de la tarifa del gas entre 2005 y 2006 es una “brutalidad” y evalúa este aumento en cerca del 70%. O dicho de otro modo: “si en 2005 el coste del gas era 100 en 2006 será de 175. Y si lo comparamos con el coste de 2004 es de 200”.
López reconoce que esta situación “atenta contra los costes y la competitividad” de las empresas de porcelana sanitaria, y les deja en una situación de “indefensión”. En su opinión, es lógico que asociaciones empresariales potentes como la de la industria azulejera o los fabricantes de tejas y ladrillos “se hayan levantado en armas” contra este estado de cosas. En relación a la eventual “dureza” de las condiciones de los contratos de Gas Natural para 2006, el presidente de ANFACESA señala que “no las conocemos... pero las intuimos”.
El aumento de los costes energéticos debe ser gestionado por cada empresa según sus condiciones concretas. Pero en términos generales Miguel López considera que “estos costes no se pueden trasladar de forma significativa a las tarifas” porque el aumento del precio final “en ningún caso debería superar el 2 o 3%”. Y este porcentaje “no compensa en absoluto el sobrecosto energético”.
La otra alternativa es, evidentemente, el aumento de la productividad, pero esta cualidad requiere grandes inversiones y un programa a largo plazo que va dando frutos gradualmente.
El impacto del coste energético entre los productores de porcelana sanitaria es menor que en la industria azulejera ya que en su coste de explotación es mayor el peso la mano de obra frente al del combustible.
Asimismo, hay otros factores que las empresas deben tener en cuenta. El principal es la modernización del equipamiento tecnológico. Un horno de hace sólo 15 años consumía más de 2.000 kilocalorías de gas por kilo fabricado, mientras que un horno actual consume poco más de 1.000. Según Miguel López, en general los fabricantes españoles de cerámica sanitaria cuentan con equipos bastante modernos.
Francisco Lafuente, director comercial de Roca Sanitario, también destaca la importancia, en el actual contexto energético, de contar con instalaciones dotadas de sistemas energéticos muy eficientes.
En el caso de Roca, los hornos se renuevan con frecuencia para incorporar avances como las vagonetas de baja masa térmica (ya que los vehículos que transportan el material también se calientan hasta temperaturas elevadísimas), los hornos de rodillo y otros equipos que presentan un rendimiento térmico muy elevado, así como capacidad para reutilizar el mismo calor que genera el horno (suficiente para alcanzar la primera etapa, unos 300 grados, de la temperatura de cocción que es de 1.200 grados). También la tecnología de los secaderos en frío de las piezas cerámicas es muy importante.
Por otra parte, los grandes fabricantes pueden asumir mejor el impacto energético que las industrias más modestas ya que, por poner un ejemplo, para fabricar una serie de cien piezas se requiere tener encendidos los hornos prácticamente la misma cantidad de horas que para una de cincuenta. Así pues, cuanto mayor es el volumen de producción mayor es la diversificación de costes.
Otros factor que influye en el coste energético, según Francisco Lafuente, es la gama de producto fabricada ya que una pieza cerámica del segmento económico lleva menos mano de obra (y en consecuencia el peso del gas es mayor) que otra de mayor valor añadido.
Costes de explotación
De esta manera, y como promedio del sector, Miguel López considera que si en el año 2005 el coste del combustible representaba entre el 8-10% del coste de explotación, en 2006 podría llegar al 15%-17% y ser aún más elevado en alguna firma pequeña.
Si al aumento de la materia prima energética sumamos el del resto de los costes (mano de obra, etc.) se alcanza fácilmente un incremento del coste de la pieza puesta en almacén del orden del 7,5%, frente a un incremento del precio final de sólo el 2 o 3%. Según el gerente de Cerámica Gala, el diferencial entre estos dígitos va directamente contra el margen de las empresas… “cuando existe ese margen”. López reconoce que algunos fabricantes que actualmente ya estaban atravesando problemas “ahora se pueden quedar bajo mínimos”.
Por otra parte, un sector eminentemente exportador como la porcelana sanitaria se encuentra con que a día de hoy sólo puede obtener “margen” en el mercado nacional. En el mercado internacional la competencia con los productos de Europa del Este, Magreb y Asia (e incluso Portugal, con un coste de mano de obra inferior) es realmente encarnizada y el margen “muy pequeño o casi inexistente”.
Francisco Lafuente coincide plenamente en la imposibilidad de repercutir de forma significativa el aumento del gas en los precios finales. En el caso de Roca, su vocación de empresa global hace que esté muy internacionalizada y cuente con centros productivos en 19 países. De hecho, su mercado de referencia, que condiciona su toma decisiones, hace tiempo que no es España sino Europa; con el agravante de que el diferencial de inflación de España con los países de la zona euro se sitúa en alrededor del 1,5% desde hace muchos años.
Ese es el motivo por el que la actualización de los precios de Roca no contempla la indexación de la inflación española ya que, según Lafuente, un diferencial del 1,5% durante 10 años daría un incremento de 15 puntos “y entonces hubiéramos dejado de ser competitivos”. Esta situación hace que sea cuál sea la inflación nacional, hasta ahora “ese diferencial sólo se podía perder de nuestro margen, cosa que a nadie le gusta, o bien de la opción correcta que es ganarlo en competitividad”.
En la actual situación en que el aumento del gas, más todo el resto de costes, podría elevar el coste de explotación hasta un 7%, frente a un incremento de tarifas del 2 o el 2,5%, la respuesta de Roca es la misma: absorber el aumento de los costes con la productividad pero a más largo plazo, con el objetivo de no perder competitividad en el entorno europeo.
Francisco Lafuente señala que “no importa cuál será el margen bruto de 2006; lo que nos interesa es cómo ha evolucionado ese margen en los últimos 10 años y cómo lo hará en la próxima década”. De esta manera, si en 2006 se perdieran un par de puntos de margen bruto en porcelana “ya los recuperaremos en los próximos dos años o en otros productos, gestionando un ‘cóctel’ que incluye factores como el hecho de en España cada vez vendemos producto de mayor valor añadido o que presumiblemente el gas pasará tiempo sin subir”.
Según Lafuente, el resto de los fabricantes de porcelana sanitaria no tendrán más remedio que luchar para mantener su competitividad. Como factor positivo, destaca que el elevado precio de la vivienda en España provoca que el coste del equipamiento sanitario, en proporción a la inversión total de adquirir una casa, sea cada vez menor. De esta manera, ahora los promotores y los particulares dedican prácticamente el mismo dinero que antes a equipar su baño pero a cambio obtienen productos de mayor calidad.
Garantizar el suministro
Por otra parte, frente a la observación de que, en principio, el gas sube lo mismo para todos los productores internacionales, los fabricantes españoles se muestran escépticos.
Desconfían de que algunos países emergentes no tengan sistemas para compensar o subvencionar la energía “mientras que aquí afrontamos los aumentos de coste a pecho descubierto”.
Y respecto a la iniciativa de algunos empresarios azulejeros de promover suministradores de gas alternativos a Gas Natural, el presidente de ANFACESA, Miguel López, destaca las dificultades para que otras comercializadoras obtengan mejores precios en un mercado internacional “tan atado” como el de aprovisionamiento de gas. En el caso de la porcelana sanitaria, la falta de volumen de producción (en comparación con el sector del azulejo o el ladrillo) hace que su capacidad de negociación sea pequeña, de manera que cualquier operador de gas “intentará obtener el mayor margen posible de nosotros”.
Francisco Lafuente también señala la dificultad de una nueva operadora gasista para conseguir un suministro a precio razonable y con garantías de continuidad en el suministro. “Eso requiere negociar contratos por enormes cantidades de termias de consumo, y a muy largo plazo, con los países productores. Y no es nada fácil. Los clientes industriales buscan un suministro adecuado a largo plazo, y tarifas que no cambien cada mes porque necesitan efectuar previsiones”. Lafuente recuerda que existían otras comercializadoras que ofrecían gas pero desaparecieron porque no era un negocio rentable.
Condenados al mercado “libre”
La notable revisión al alza de los precios del gas que deben afrontar las empresas cerámicas se debe a la combinación de tres factores: el incremento acumulado del gas en 2005, la finalización de los contratos con Gas Natural y la entrada en vigor de la nueva normativa sobre consumo de gas aprobada por el Gobierno central en diciembre.
Respecto a este último factor, hasta ahora la normativa otorgaba cierta flexibilidad a los industriales que podían acogerse a la tarifa de mercado regulado de gas natural o bien a la tarifa libre (que resultaba menos gravosa). Pero hoy la situación ha cambiado radicalmente. El incremento del precio de este hidrocarburo en el mercado libre hace que de cara al año 2006 la tarifa regulada resulte sensiblemente más económica que la liberalizada (35% de aumento interanual y entre un 15 y un 20% por finalización del contrato de suministro).
Para las empresas que se acogen al régimen de tarifa regulada, y siempre que esta tenga un valor inferior al de mercado, la Administración aporta la diferencia. Es decir, que bajo la tarifa regulada el Estado acaba por subvencionar el consumo del gas. Para evitar ese coste, ahora la nueva normativa impide a las industrias que consumen más de 100 GWh (numerosas en el sector cerámico), y que estaban operando en el mercado libre, retornar al mercado regulado en un periodo mínimo de tres años.
De esta manera, según los expertos, la industria cerámica está obligada a negociar el precio de su consumo en el mercado sin poder acogerse a la tarifa regulada y, en consecuencia, a pagar un precio más caro. El Gobierno asume que los principales consumidores de gas deben regular el funcionamiento del resto del mercado. Y el apoyo de la Administración sólo beneficiará a los consumidores pequeños, con un consumo inferior a 100 GWh/año.
Este decreto empezó a ser operativo en agosto de 2005, cuando ya era evidente el continuo aumento del precio del gas, de manera que hasta ese momento las industrias afectadas podían haber decidido abandonar el mercado libre y pasar a la tarifa regulada (con pérdidas a corto plazo pero atentos a la evolución del mercado gasista en 2006).
Con todo, la modificación de estas medidas, para apoyar a la industria cerámica, ha sido uno de los principales objetivos de ASCER.
Cara a cara con Montilla
El 21 de diciembre tuvo lugar una esperada entrevista entre el ministro de Industria, José Montilla, y representantes de ASCER. Previamente, la Asamblea de ASCER había aprobado reclamar a la Administración la regulación de unos contratos pactados “libremente” con los operadores, y vigilancia para que los comercializadores “no abusen de su posición dominante del mercado imponiendo unas condiciones abusivas”. En el sector se critican las “condiciones leoninas” de los contratos como por ejemplo las penalizaciones por rescisión de contrato.
En este sentido, el presidente de ASCER, Fernando Diago, aseguró que las empresas de pavimentos y revestimientos cerámicos están obligados a aceptar las ofertas de Gas Natural, y sus condiciones, porque es la única gran comercializadora que existe ahora mismo y no hay posibilidad de operar con otros agentes”. También afirmó que Gas Natural ha cambiado su cúpula directiva y, por tanto, la filosofía de actuación en sus contratos.
Otra importante demanda al Ministerio de Industria fue un nuevo sistema tarifario que entrará en vigor en el primer trimestre de 2006 y tuviera vigencia hasta finales de 2009, con tarifas “realistas” que “deberían permanecer hasta que se den unas verdaderas condiciones de ofertas competitivas”. En su opinión, no se puede obligar a las empresas consumidoras de más de 100 gigas anuales a entrar en el mercado liberalizado “cuando no hay competencia ni ofertas de comercializadoras”. En este sentido, se pide la flexibilización de la vuelta a la tarifa –regulada- de todas las empresas que lo deseen, de forma gradual y por tamaño de consumo.
Finalmente, también se solicita la creación de infraestructuras que permitan lograr un gas más competitivo.
El presidente de ASCER, Fernando Diago, situó las reivindicaciones del sector en la lucha “para que el mercado del gas sea transparente y libre”. Y aseguró que “algo está fallando cuando las empresas que han estado en el mercado liberalizado le están pidiendo al Gobierno tener la posibilidad de acceder al mercado regulado”. “Cuando buscan el refugio de la tarifa es que ésta, o no refleja la oferta y la demanda en el mercado, o es que fuera de ella no hay oportunidades”, añadió.
En la entrevista con el ministro José Montilla, los representantes de la patronal azulejera le transmitieron su opinión de que el camino que está siguiendo el Gobierno para liberalizar el mercado del gas “no es el correcto” de manera que o se cambia o “las consecuencias serán de difícil medida”.
Según Fernando Diago, Montilla no quiere que se vuelva al sistema de tarifas regulado- hasta que la liberalización del sector sea efectiva, y considera que la “supresión de las tarifas permitirá que los operadores vuelvan al mercado”. Pero en opinión de ASCER este planteamiento situará “en una mayor situación de debilidad” a la industria cerámica y azulejera.
Asimismo, el Ministerio de Industria descarta controlar los contratos de las compañías suministradoras de gas con las industrias cerámicas, ante la liberalización del suministro, para evitar que se disparen los costos.
Diago afirmó que intentaron convencer al ministro de que “no acudían a la reunión a pedir subvenciones ni a que se bajara el precio del gas”, sino a que estableciesen los mecanismos necesarios para que “la competencia se amplíe, el mercado se haga más transparente y se eliminen las perversiones que introduce el actual sistema”.
El presidente de ASCER recordó que antes había un monopolio en el suministro de gas natural y que fue el propio sector cerámico el que promovió la liberalización del mercado para favorecer la ampliación y la entrada de nuevos operadores. No obstante, Diago “señaló que el Gobierno “no ha sabido poner las condiciones objetivas para que esto se produjera”, y actualmente lo que existe es “un monopolio dominado por Gas Natural, que está poniendo unas condiciones abusivas en sus contratos”.
Por su parte, el consejero de Infraestructuras y Transportes de la Generalitat valenciana, José Ramón García Antón, propone que “la marcha hacia un sistema liberalizado no se produzca de una manera brutal porque ahora la tarifa del gas de las industrias cerámicas se va a multiplicar”.
Por su parte, Gas Natural rechaza las críticas del sector azulejero por “imposición de precios” en un momento en que el precio de la tarifa del gas es inferior al precio del mercado por el alza de precios de petróleo, y recuerda que actualmente el 40% del consumo de gas en esta industria está en manos de otras comercializadoras. En estos momentos operan en España 11 comercializadoras de gas.
Azulejeros en lucha contra “el monopolio”
Un grupo de 24 empresas que representan a medio centenar de sociedades, la mayoría de ellas azulejeras de Castellón, han constituido la firma mercantil Encersa. A largo de un año Encersa adquirirá el 70% de la pequeña comercializadora de gas murciana Incogas mediante ampliaciones de capital, en una operación valorada en seis millones de euros.
El objetivo de esta iniciativa, promovida por el presidente de Pamesa, Fernando Roig, es que la comercializadora de gas empiece a ser operativa este año y llegue a suministrar más del 25% del gas que consumen los hornos cerámicos de Castellón. Roig ha asegurado que “en el año 2007 suministraremos buen gas a buen precio”. Fuentes de Incogas señalan que la incorporación de “nuevos y relevantes” socios dará a la compañía “masa crítica y estabilidad” y reforzará su expansión por España.
Según los empresarios cerámicos, esta iniciativa no busca una rentabilidad a corto y medio plazo, sino que es una reacción a los precios a los que les somete Gas Natural, cuyo gradual incremento podría prolongarse hasta el año 2008. La decisión de constituir este operador gasista se vio estimulada por la carta remitida hace meses por Gas Natural a sus 150 clientes cerámicos informando de que la aceptación de las condiciones económicas marcadas por esta compañía era la única garantía de mantenimiento del suministro a partir del 1 de enero de 2006.