Hemeroteca :: 01/04/2008
Menaje | Mercados
Las ollas a presión están ganando popularidad en todos los mercados. Su principal atractivo para el consumidor actual no es solamente su rapidez. Al reducir el tiempo de cocción, los alimentos mantienen mejor sus propiedades nutritivas y no pierden nada de su sabor original.
Por ello, se ha demostrado que cocinar a presión equivale a cocinar sano, dado que los alimentos están expuestos durante menos tiempo al calor. Además, la cocina a presión supone eliminar buena parte de las grasas que contienen nuestros menús y ello supone un aliciente para el consumidor actual.

Pero hay otros elementos que hacen cada vez más atractivo este producto. Uno de los que más se está generalizando entre las diferentes marcas es la inclusión de fondos difusores extra-gruesos, con diferentes capas, tipo sandwich, que consiguen una mejor utilización del calor y reducen, de este modo, la energía consumida durante la cocción. El tiempo necesario se reduce notablemente: en el caso de las carnes, por ejemplo, se necesita sólo el 40% del tiempo necesario en una cacerola normal. El ahorro de energía puede llegar hasta el 70% del gasto en la cocina. Y, en un momento de clara concienciación hacia este aspecto y de subida generalizada del precio de la electricidad y el gas, este aspecto es tomado cada vez más en consideración por los usuarios.

Otra mejora introducida de modo general es la adaptación a todo tipo de fuentes de calor, incluida la inducción. Y no hay que dejar de lado, de todos modos, la rapidez, el argumento original en este tipo de ollas, que aún hoy sigue teniendo mucho peso. De hecho, se manifiesta especialmente útil en un momento en que el tiempo se ha convertido en uno de los elementos más deficitarios que aquejan a nuestra sociedad.


Cada vez más seguras
No obstante, es en el campo de la seguridad donde todos los fabricantes invierten más tiempo y dinero a la hora de investigar. Y es que saben que se trata del aspecto que más desanima al consumidor. La mayoría de los modelos integran diversos filtros sucesivos o simultáneos, de modo que si un sistema de seguridad falla, todos los demás garanticen que nunca se produzca una situación de riesgo. Hoy por hoy, todos los modelos del mercado garantizan un funcionamiento libre de sustos.

Existen ollas en el mercado que integran hasta cinco sistemas diferentes de seguridad, algunos de los cuales entran sólo en funcionamiento cuando los sistemas previos fallan. Con todo ello, podemos decir que las ollas que se comercializan en nuestro mercado tienen, en general, un aprobado alto en cuanto a seguridad se refiere.

Recordemos que las ollas a presión se hallan reguladas en todo lo relativo a seguridad y otros aspectos de su constitución por el Ministerio de Industria y por el Real Decreto 769/1999, que dicta las disposiciones de aplicación de la Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo, 97/23/CE, relativa a los equipos de presión. Este Real Decreto de hace nueve años modificaba además la anterior normativa, un Real decreto que databa de 1978.

Como resultado de los problemas acaecidos en el pasado, los fabricantes han desarrollado toda una serie de sistemas que detectan los problemas de funcionamiento de la olla y ponen en marcha mecanismos inmediatos de seguridad. En ocasiones, los avances tecnológicos en este campo han ido incluso más allá que la propia norma, aportando medidas de seguridad suplementarias.

Los sistemas más importantes son la válvula reguladora, que mantiene la presión de trabajo de la olla y deja salir el vapor en el caso de que se alcancen temperaturas demasiado elevadas; la válvula depresora, que impide un aumento excesivo de la presión (algunos modelos incluyen un avisador sonoro cuando la válvula depresora se pone en marcha); y la ventana tapa, un sistema que permite que la junta de cierre de la tapa se dilate lo suficiente como para permitir la expulsión del vapor. Solamente entra en acción en casos extremos, cuando las válvulas de salida del vapor quedan atascadas.

Aunque siguen habiendo consumidores reticentes al uso de este tipo de ollas, el mercado en general ha recuperado la confianza en estos útiles utensilios de cocina gracias a que la seguridad se ha visto incrementada en los últimos modelos.

De todos modos, todas estas medidas de seguridad deben complementar un correcto uso por parte del consumidor. Nunca será suficiente insistir a los usuarios en que un correcto uso de la olla a presión es la manera más segura de evitar accidentes.

Un elemento tan sofisticado y tecnológicamente avanzado como es la olla a presión requiere de una labor de educación e información del consumidor. Para obtener los mejores resultados de este utensilio, es necesario utilizarlo correctamente. Y no siempre se hace así.

Por ello, los fabricantes tienen ante sí una intensa labor de información, que incluya todos los consejos en cuanto a seguridad se refiere. Incluso puede ayudarse a los usuarios a detectar posibles anomalías con el diagnóstico precoz de determinados síntomas: por ejemplo, cuándo es necesario proceder al cambio de la junta de cierre.


Un modelo para cada necesidad
El mercado ofrece diferentes tipos de ollas a presión, diámetros, capacidades y formas, según las preferencias del cliente. Las ollas superrápidas integran el sistema más avanzado y sofisticado (logra presiones más elevadas) y permiten cocinar incluso en menos tiempo, ahorrando más energía y mejorando la calidad de los platos preparados. Se considera que una olla rápida convencional reduce a la mitad el tiempo que necesitan los alimentos para cocerse, mientras que una olla de las denominadas superrápidas lo reduce a un tercio del tiempo habitual. Existen además las denominadas ollas de baja presión, que permiten levantar la tapa para vigilar los alimentos en medio de la cocción.

Pero, a nivel de oferta, las posibilidades que se ofrecen son muchas más: desde la clásica olla con válvula giratoria, hasta las más modernas, que incorporan la válvula en el «mango - tapa». La principal ventaja de estas últimas es la mejora en la expulsión del vapor mediante una serie de válvulas reguladoras. Gracias a este sistema, puede controlarse, incluso en mitad de la cocción, el nivel de presión en función del alimento que se está preparando. Otra mejora importante que han experimentado las ollas a presión en los últimos años es su adaptación a cualquier tipo de cocina. Hoy, prácticamente todos los modelos que encontramos en el mercado pueden colocarse tanto sobre una cocina de gas o de electricidad, como sobre una placa vitrocerámica o una cocina de inducción.

En cuanto a las medidas, se han generalizado los modelos con, por lo menos, dos capacidades diferentes. A menudo, ello se consigue creciendo en altura y no en diámetro, aunque también encontramos modelos con hasta tres diámetros diferentes. Se han generalizado también los sets que incluyen dos medidas diferentes de ollas, que pueden encajarse una dentro de la otra, ahorrando espacio a la hora de guardarlas. Sin embargo, ambas utilizan una misma tapa y ello se consigue estrechando el diámetro de la base de una de las ollas (la más baja de ambas).

También es frecuente la inclusión de diversos accesorios, como los cestillos con varios departamentos y las tapas de vidrio, que permiten utilizar la parte inferior de la olla a presión como si fuese una cacerolas convencional. Estos accesorios son, en la mayoría de los casos, opcionales, con el objeto de no encarecer el coste final del producto para el usuario.


Los beneficios de cocinar a presión
Diversos fabricantes están incidiendo en las ventajas que supone la cocina a presión, con el objetivo de dar a este producto usos más evolucionados que el simple cocinar deprisa. Se trata de captar a los consumidores que gustan de comer sano: al reducir hasta en un 70% el tiempo de cocción de los alimentos, se salvan muchas vitaminas y minerales que son destruidos en la cocción convencional. Además, como muchas ollas a presión permiten seleccionar entre diferentes velocidades, puede adaptarse la cocción a los alimentos (se necesita mayor presión para las carnes y menor para los pescados y las verduras).

Por otro lado, se trata de un sistema cómodo, que no despide olores, ni vapores, ni siquiera sonidos.

MAGEFESA
La olla a presión Arian se complementa ahora con la versión Due, que incluye dos bases de diferente capacidad, encajables entre sí, además de una tapa opcional de cristal (para usar como una cazuela convencional) y cestillo y soporte, también opcionales.

Se trata de una olla con tres velocidades de cocción, que incluye cuatro sistemas diferentes de seguridad. Destaca por su diseño redondeado, compacto y robusto.

FISSLER
El modelo Blue Point de Fissler es seguro, fácil de usar y de limpiar y atractivo, con un diseño moderno. Se distingue por ser absolutamente silencioso y por incluir diversos mecanismos de seguridad, entre ellos una válvula automática (Euromatic), que solamente se acciona cuando el asa de la olla está perfectamente cerrada y que es capaz de desalojar automáticamente cualquier exceso de presión. Además, la olla solamente puede abrirse una vez se ha despresurizado por completo. Según la firma, esta olla excede los requisitos mínimos de seguridad marcados por las normas europeas y norteamericanas.

Es adecuada para todo tipo de cocinas e integra en su interior una práctica escala de medidas.

TESCOMA
La firma ha presentado nada menos que tres nuevas ollas a presión en su catálogo 2008, todos ellos de acero inoxidable. La de la imagen es la olla Prominent (con versión Duo, es decir, dos ollas de diferentes tamaños), pero además la firma ha presentado los modelos Impression (también con versión Duo) y Comfort.

LAGOSTINA
La línea Clipsò se amplia, adoptando una nueva tecnología que simplifica aún más la preparación de una cocina sana, con total seguridad. Esta olla a presión moderna e innovadora ofrece ahora la máxima libertad, gracias a su reloj programable y removible que controla el tiempo de cocción y asegura unos resultados óptimos.

Con un diámetro de 22 cm., Clipsò está disponible con capacidades para 4,5 y 6 litros y destaca por su fácil sistema de apertura y cierre. La doble modalidad de cocción permite seleccionar entre verdura/pescado y carne y puede cocinarse con cesto, a vapor.

FAGOR
Fagor cuenta este año con una nueva olla rápida en su gama, la Rapid Xpress, disponible en diferentes tamaños, dependiendo de las necesidades del usuario. Esta nueva gama posee un mango ergonómico de alta resistencia en el lateral, que facilita un manejo más cómodo. Además, la gama Rapid Xpress presenta una nueva estética, con un diseño más actual y líneas más modernas, acordes con la cocina actual.

Todas las ollas de Fagor están dotadas de la tecnología Impacten su proceso de fabricación, consistente en la automatización por impacto del prensado de las tres capas que conforman el fondo de las piezas. Esta tecnología proporciona una mayor uniformidad en el reparto del calor, mejorando no sólo el rendimiento de la olla, sino también su resistencia y vida útil. Según Fagor, la vida más larga del mercado.

Además, las ollas Fagor disponen de un innovador y exclusivo sistema que garantiza una seguridad total en el cierre y apertura, con la máxima rapidez y el mínimo consumo de energía. El sistema valvular tiene dos niveles de presión y posición para la descompresión, con el objeto de evitar riesgos en el manejo de la olla.

LACOR
Dentro de la gama Lacor de ollas a presión, destaca el nuevo modelo Suprem. Fabricada en acero inoxidable 18/10, está diseñada para satisfacer todas las exigencias en la cocina. De fácil manejo, integra un triple fondo difusor tipo sandwich (acero-aluminio-acero), válido para todo tipo de cocinas, incluida la inducción.

Lo más atractivo de este modelo es la multitud de composiciones que pueden realizarse con sus componentes, dado que integra cestillo, soporte y tapa de cristal y además la olla está disponible en cinco capacidades (entre 3 y 9 litros) y dos diámetros (20 y 24 cm.). Su presión máxima es de 1,00 bar (100 kPa) y cumple con la Directiva 97/23/EC.

BERHOFF
Estas ollas a presión forman parte de la colección Zeno de Berghoff, que incluye además batería de cocina y sartenes. Con cuatro medidas diferentes (4, 6, 8 y 10 litros) y dos diámetros, estas ollas a presión destacan por su moderno diseño y su facilidad de uso. El cierre se realiza a través de las dos asas laterales y dispone de una válvula multi-presió. Su componente más revolucionario es la base con seis capas tipo sandwich, que acelera la cocción y, al mismo tiempo, supone un importante ahorro de energía.
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